Es obvio el juego de palabras con la obra de C.G. Jung "EL YO Y EL INCONSCIENTE", aunque lo que voy a decir no es precisamente una explicación o resúmen de tal obra, tampoco está totalmente desencadenado...
La intención fundamental de este escrito es un agradecimiento, porque si publico de alguna manera el beneficio que se obtiene, estoy significando un acto de reconocimiento.
El primer reconocimiento es para aquel que puso el libro en mis manos, sabiendo de antemano el gozo que podría procurarme y que además, tales ideas irían a entretejer para siempre mi ideario. Y sentir agradecimiento por el bienhechor es el acto propio de mi gratitud.
El segundo reconocimiento, quizás el más importante, es al amigo que te ayuda a realizar esa labor personal y dificultosa de integrar el inconsciente. Sí, a ese mismo, que a riesgo de la negación más furibunda, tiene la habilidad de ver y luego reflejar alguna distorsión significativa de la percepción o de la fantasía. Quizás, cuando la confianza así lo permite esa pueda ser la primera y más fehaciente prueba de la posibilidad de integración de lo inconsciente
Esa persona que aún en sus dudas personales tiene la intuición -y la comparte contigo- de que existe alguna circunstancia más verdadera. Y tomo una frase del mismo Jung : ..."Hay verdades que no lo serán hasta pasado mañana; hay otras que hasta ayer lo eran todavía; y también las hay que no son verdad nunca"...
En ese compartir del existenciario cuánto camino se recorre hacia la individuación ? Ciertos momentos empáticos en donde el diálogo se vuelve experiencia de vidas compartidas .
Y ciertas sensaciones negativas que no son otras cosa que autosugestiones a las que nos aferramos sin cuestionamiento y que aún comprendidas intelectualmente no por eso dejan de existir (pues no se basan en una idea razonable, sino sobre una fantasía irracional e inconsciente); por lo tanto suelen ser inaccesibles a una crítica común; parecen por momentos disolverse cuando la intención junto al afecto del Otro nos con-mueve a la superación personal.
Vuelvo a las palabras de Jung: ..."La aplastante mayoría de los hombres está incapacitada por completo para situarse individualmente en el alma del otro. Se trata de un arte muy raro que ni siquiera tiene un gran alcance. Incluso la persona a la que creemos entender mejor que a los demás y que nos confirma espontáneamente que le entendemos perfectamente, nos resulta en el fondo un extraña. Lo máximo, lo mejor que podemos conseguir, es tener sólo una vaga idea de esta diferencia, respetarla y guardarnos de la magna estupidez de pretender interpretarla o explicarla"...
Entonces, es un verdadero "regalo divino" cuando alguien que te quiere bien puede conectarte con los aspectos más desconocidos que manejan tu voluntad y tu conducta, hacia el reconocimiento del propio ser y poder decir:- "Este soy yo y así obro" y permita -no sin dolor- hacerte cargo de tus actos.
La intención fundamental de este escrito es un agradecimiento, porque si publico de alguna manera el beneficio que se obtiene, estoy significando un acto de reconocimiento.
El primer reconocimiento es para aquel que puso el libro en mis manos, sabiendo de antemano el gozo que podría procurarme y que además, tales ideas irían a entretejer para siempre mi ideario. Y sentir agradecimiento por el bienhechor es el acto propio de mi gratitud.
El segundo reconocimiento, quizás el más importante, es al amigo que te ayuda a realizar esa labor personal y dificultosa de integrar el inconsciente. Sí, a ese mismo, que a riesgo de la negación más furibunda, tiene la habilidad de ver y luego reflejar alguna distorsión significativa de la percepción o de la fantasía. Quizás, cuando la confianza así lo permite esa pueda ser la primera y más fehaciente prueba de la posibilidad de integración de lo inconsciente
Esa persona que aún en sus dudas personales tiene la intuición -y la comparte contigo- de que existe alguna circunstancia más verdadera. Y tomo una frase del mismo Jung : ..."Hay verdades que no lo serán hasta pasado mañana; hay otras que hasta ayer lo eran todavía; y también las hay que no son verdad nunca"...
En ese compartir del existenciario cuánto camino se recorre hacia la individuación ? Ciertos momentos empáticos en donde el diálogo se vuelve experiencia de vidas compartidas .
Y ciertas sensaciones negativas que no son otras cosa que autosugestiones a las que nos aferramos sin cuestionamiento y que aún comprendidas intelectualmente no por eso dejan de existir (pues no se basan en una idea razonable, sino sobre una fantasía irracional e inconsciente); por lo tanto suelen ser inaccesibles a una crítica común; parecen por momentos disolverse cuando la intención junto al afecto del Otro nos con-mueve a la superación personal.
Vuelvo a las palabras de Jung: ..."La aplastante mayoría de los hombres está incapacitada por completo para situarse individualmente en el alma del otro. Se trata de un arte muy raro que ni siquiera tiene un gran alcance. Incluso la persona a la que creemos entender mejor que a los demás y que nos confirma espontáneamente que le entendemos perfectamente, nos resulta en el fondo un extraña. Lo máximo, lo mejor que podemos conseguir, es tener sólo una vaga idea de esta diferencia, respetarla y guardarnos de la magna estupidez de pretender interpretarla o explicarla"...
Entonces, es un verdadero "regalo divino" cuando alguien que te quiere bien puede conectarte con los aspectos más desconocidos que manejan tu voluntad y tu conducta, hacia el reconocimiento del propio ser y poder decir:- "Este soy yo y así obro" y permita -no sin dolor- hacerte cargo de tus actos.
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