domingo, 5 de febrero de 2012

RAZONANDO EL AMOR a José Manuel A veces se me ocurre pensar que otra pudo ser mi vida. si aquel mayo no me hubiera cruzado contigo. En aquella estación de tren que se llamaba: Diecisiete años ¿Quién hubiese sido de no conocerte? ¿Quién hubieses sido si no me hubieras tenido? La idea de que esto, tan importante, tan esencial, en tu vida y la mía, pudo no darse, ¡me estrecha el alma! y me muestra cómo es de frágil la felicidad humana. Aquella esperanza de un amor apasionado y tierno que me robara de la adolescente juventud Se vio recompensada un día en que me di cuenta que con sólo verte, la sonrisa se perfilaba como anunciando que todo iba a parecerme vano si no estaba a tu lado. Y hoy, que los años han pasado: ¿ recuerdas, acaso, aquellos jóvenes que fuimos? Queríamos el volar del pájaro y del hornero: el nido Soñábamos, oh! si soñábamos! El mundo parecía no bastarnos, y hasta lo nefasto desafiábamos. ¿Qué podríamos contar que no fuera parte de una historia de amor? Algunas veces nuestras miradas se pierden tras la juventud que irremisiblemente se pierde entre aquellos jóvenes que aún bajo el cuidado paterno jugaban a ser aquel hombre y mujer que luego fuimos. No niego que el dolor siempre acompaña por el temor lógico de la pérdida posible ¡Qué pensamiento curioso! La vida humana como un camino acompañado, Que aún ahora, con todo lo aprendido no puedo comprenderlo de otro modo. Querido amor, cuando empezamos y todo parecía posible pero nada sabíamos de lo porvenir, tejimos los sueños, dejaron de ser tuyos o míos para ser nuestros. La vida fue generosa, ¿qué podría haber deseado que no me lo hubiese dado contigo? Dime:-¿cómo podríamos llamar ese sentimiento que al principio pura hormona se extasiaba por un cuerpo o unos ojos bellos y luego mira con mayor ternura a través de ellos Entonces sabemos, como el Dante, que todo va pasando… menos el amor que no nos abandona. Ahora que sé que la vida es fugitiva, que tengo la certeza de lo que voy perdiendo: la inmensidad del mar, la persistencia de la montaña, todo lo que fue sólo escenario para amarte Quiero que razonemos juntos, como siempre lo hicimos: ¿Qué hubiera sido esta vida humana sin amarte?